guitarra
Nombre del objeto guitarra
Autor/es Arias Castellanos, Vicente
Datación 1874
Lugar de ejecución Ciudad Real
Dimensiones 960 x 320 x 115 mm
Clasificación Cordòfon amb pont i mànec; pinçat
Número registro MDMB 13015
Fuente de ingreso Davide Ficco
Forma de ingreso compra
Fecha de ingreso 12-12-2018
Ubicación Expuesto
Descripción Vicente Arias Castellanos (1833-1914) fue uno de los grandes guitarreros españoles de la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX. Al igual que otros constructores, se inició como ebanista y, una vez estableció su propio taller, comenzó a fabricar instrumentos musicales. Estuvo activo entre Ciudad Real y Madrid, donde falleció. Arias incorporó innovaciones constructivas muy similares a las aportadas por Antonio de Torres, considerado el constructor de referencia que dio forma a la guitarra de concierto. Arias representó una manera innovadora de trabajar la guitarra, con un elevado nivel de detallismo. El gran Francesc Tárrega y Eixea (1852-1909), insigne intérprete y compositor muy arraigado en Barcelona, contribuyó a consolidar a Arias como guitarrero de primera línea al encargarle personalmente una guitarra que cumpliera sus expectativas artísticas y técnicas. Así, Arias diseñó un instrumento más pequeño de lo habitual. Este modelo ha permanecido desde entonces como característico de su estilo constructivo.
Historia del objeto Esta guitarra perteneció a un señor de Ciudad Real, cuya nieta, cuando empezó sus estudios de conservatorio, llevó la guitarra a clase. El profesor de guitarra conocía la obra de Vicente Arias y recomendó a la familia que la guardaran, ya que era una guitarra importante. Al cabo de un tiempo, Siegfried Hogenmüller, uno de los expertos más reconocidos en las guitarras de Arias, viajó a Ciudad Real en busca de sus instrumentos y se dirigió al conservatorio. El profesor de guitarra del mismo le avisó de la existencia de este instrumento en una casa particular, y el alemán les compró la guitarra, la cual posteriormente fue restaurada por Luigi Locatto y vendida a Davide Ficco, que a su vez la vendió al Museu.